Seguridad ante todo
Ahora, hablemos de la seguridad. ¿Es seguro tener sexo en la ducha? Puede serlo, pero debes tener precaución. Invierte en una alfombra antideslizante si el suelo de tu ducha es más resbaladizo que la cáscara de un plátano. Y ten cuidado con lo que agarras; esa barra de ducha puede no ser tan resistente como piensas.
Evita el jabón
Guarda la espuma para la limpieza después del sexo. Agregar más agentes resbaladizos a la mezcla es una receta para el desastre. Además, pelear por espacio en la ducha mientras te enjabonas no es exactamente material de juego previo.
Fortalécete
A diferencia de la habitación, es posible que necesites un apoyo adicional para mantener tu equilibrio. Agárrate a esos accesorios firmemente fijados y considera posiciones horizontales para mayor estabilidad.
Posiciones sexuales en la ducha
El espacio limitado requiere creatividad, así que aquí hay algunas opciones para probar:
El jinete pervertido
En esta posición ardiente, tu pareja se pone a cuatro patas mientras tú te sientas sobre sus caderas. Al tomar el control, puedes añadir un extra de emoción tirando suavemente de su cabello mientras te estimulas frotando tu clítoris contra su coxis. Es un movimiento atrevido que añade un toque de Cincuenta sombras de Grey a tu juego en la ducha.
Una pierna vendada
Esta posición implica que una pareja se apoye contra la pared de la ducha mientras envuelve sus brazos y una pierna alrededor de la otra pareja. Es excelente para la estabilidad y la intimidad en un espacio limitado.
Por detrás
Similar a la posición tradicional de perrito, ambos compañeros miran alejados de la ducha. Un compañero se coloca más cerca de la pared, apoyándose con las manos, mientras que el otro se coloca detrás para la penetración.
El cuaderno
Inspirado en la icónica escena de "El diario de una pasión", un compañero levanta al otro del suelo, envolviendo sus piernas alrededor de ellos para apoyo. Es una opción apasionada y aventurera para parejas más atrevidas.